Robert Louis Stevenson1. Apología del ocioBoswell: —Cuando no hacemos nada, nos aburrimos. Johnson: —Eso sucede, señor, porque como los demás están ocupados, nos falta compañía; si ninguno hiciera nada, no nos aburriríamos; nos divertiríamos los unos a los otros.Curaduría• 10 minutos de lectura
Claire Keegan2. AntártidaCada vez que la mujer felizmente casada salía, se preguntaba cómo sería dormir con otro hombre. Ese fin de semana estaba decidida a descubrirlo. Era diciembre; sintió que se corría un telón sobre otro año. Quería hacer eso antes de ponerse demasiado vieja. Estaba segura de que se iba a desilusionar.Curaduría• 25 minutos de lectura YouTube
Jorge Luis Borges3. Final de añoNi el pormenor simbólico de reemplazar un tres por un dos ni esa metáfora baldía que convoca un lapso que muere y otro que surge ni el cumplimiento de un proceso astronómico aturden y socavan la altiplanicie de esta noche y nos obligan a esperar las doce irreparables campanadas. La causa verdadera es la sospecha general y borrosa del enigma del Tiempo; es el asombro ante el milagro de que a despecho de infinitos azares, de que a despecho de que somos las gotas del río de Heráclito, perdure algo en nosotros: inmóvil, [algo que no encontró lo que buscaba.]Curaduría• 1 minutos de lectura
Alejandro Dolina4. MagiaEl Mago Rizzuto no conocía ningún truco. Su número era bien sencillo: golpeaba su galera con una varita azul, y luego esperaba que apareciera una paloma.Curaduría• 2 minutos de lectura Spotify
Woody Allen5. Sí, ¿pero puede hacer esto la máquina a vapor?Estaba hojeando una revista mientras esperaba a que Joseph K., mi asistente, terminara su acostumbrada consulta de cincuenta minutos de todos los martes con un psicoterapeuta de Park Avenue (un veterinario junguiano que, por cincuenta dólares la sesión, se empeña en convencerle de que los mofletes no son una desventaja social), cuando, por casualidad, di con una frase a pie de página que atrajo mi atención tanto como la notificación de un cheque sin fondos.Curaduría• 6 minutos de lectura
Harlan Ellison6. PisadasPara ella, la oscuridad nunca llegaba a la Ciudad de la Luz. Para ella, la noche era el tiempo de la vida, un tiempo lleno de momentos de luz más brillantes que todo el neón barato que mancillaba Champs Elysées.Curaduría• 22 minutos de lectura