Alejandro Dolina1. RelatoresLos griegos creían que las cosas ocurrían para que los hombres tuvieran algo que cantar. Las guerras, los desencuentros, los amores trágicos, los horrendos crímenes, las gestas heroicas: todo tenía para los dioses impíos el único fin de proporcionar tema a los cantores. La Historia pone al alcance del menos docto centenares de ejemplos de relatos que fueron más ilustres que los sucesos narrados.Fútbol• 7 minutos de lectura YouTube
Inés Fernández Moreno2. Milagro en Parque ChasAquella noche, las calles de Parque Chas me recordaban más que nunca el cementerio de La Chacarita. Esas módicas casitas de la calle Berlín o Varsovia, de ventanas estrechas y muros grises, se correspondían indudablemente con aquellas bóvedas de mármol y piedra del cementerio vecino. Unas casas un poco más reducidas al fin y al cabo, un poco más silenciosas, pero esencialmente iguales.Fútbol• 9 minutos de lectura
Pablo Ramos4. La mejor de las historiasUna semana antes de una navidad, más o menos un año y medio antes de que mi padre muriera, estábamos pasando unos días buenos en la costa de Mar de Ajó, días como tal vez nunca habíamos pasado ni volvimos a pasar. Fue un domingo, mi madre se había quedado haciendo la comida y mi padre y yo, no muy amantes de la playa, nos fuimos a un bar a tomar el vermú. El sol rajaba la tierra y, por supuesto, todos los demás se habían ido al mar. Solos, acodados en el mostrador, que era como más nos gustaba estar, íbamos por el tercero o cuarto Gancia con fernet cuando mi padre se acordó de mi promesa de amasar. Yo me había olvidado.Fútbol• 11 minutos de lectura
Eduardo Sacheri6. Esperándolo a TitoYo lo miré a José, que estaba subido al techo del camión de Gonzalito. Pobre, tenía la desilusión pintada en el rostro, mientras en puntas de pie trataba de ver más allá del portón y de la ruta. Pero nada: solamente el camino de tierra, y al fondo, el ruido de los camiones. En ese momento se acercó el Bebé Grafo y, gastador como siempre, le gritó: «¡Che, Josecito!, ¿qué pasa que no viene el "maestro"? ¿Será que arrugó para evitarse el papelón, viejito?». Josecito dejó de mirar la ruta y trató de contestar algo ocurrente, pero la rabia y la impotencia lo lanzaron a un tartamudeo penoso. El otro se dio vuelta, con una sonrisa sobradora colgada en la mejilla, y se alejó moviendo la cabeza, como negando. Al fin, a Josecito se le destrabó la bronca en un concluyente: «¡andálaputaqueteparió!», pero quedó momentáneamente exhausto por el esfuerzo.Fútbol• 22 minutos de lectura
Julián Troksberg7. RúperMi abuelo Ruperto nació el 27 de agosto de 1914 en un poblado llamado Masa, o tal vez Maza, o incluso Mazza, en la provincia de Buenos Aires, o quizá de Santa Fe, no está del todo ubicado porque nunca nadie de la familia se preocupó por encontrarlo en un mapa.Fútbol• 10 minutos de lectura
Camila Gómez Ares8. La otra mitadObservaba con admiración a los chicos que jugaban al fútbol. Yo me pedía la misma camiseta que ellos usaban y llevaba una pelota entre las manos, preparada para entrar en acción en cualquier momento. Sentada en uno de los antiguos bancos del club pegados a la línea del lateral, los veía como jugadores profesionales, tenían 6 años y para mí, que andaba por los 3, eran muy mayores. Pero no me importaba, tres veces por semana me colaba para entrenarme con ellos, hasta que venía mi mamá a sacarme de la cancha y llevarme a gimnasia artística con mi hermana mayor. Yo rogaba: —¡Un lateral más ma! ¡Un córner más!Fútbol• 4 minutos de lectura
Ariel Magnus9. Nace antesEl gol lo hace Rivas, sí, pero la jugada nace antes, con el pase de Cralotti. El tipo podría haberla abierto hacia el costado, pero decidió seguir por el medio. Ahí ya se gesta el gol.Fútbol• 8 minutos de lectura