Elk A.1. AdiósEsto que leerán a continuación es la historia de mi más reciente Navidad. Sí, pude haber contado la mejor Navidad que he tenido (o la peor), pero no todas son así. Hay días en los que nada relevante sucede y resulta que es el mejor día de tu vida (o el peor). Creo que la siguiente historia ejemplifica muy bien lo que trato de decirles:Certamen• 5 minutos de lectura
Elk A.2. CastigoLos recuerdos me revuelven el estómago con la llegada de cada diciembre. Escuchar tanta gente riendo, oler la enorme cantidad de comida y ver las luces centelleantes solo me nausea más. Siempre que llega la cena navideña tengo que poner una excusa tonta: "Tengo indigestión", "me llamaron del trabajo", "olvidé unos pendientes". La cosa empeora cada año y realmente me siento mal por mi familia, pero no creo ser capaz de asistir a la cena de esta víspera.Certamen• 7 minutos de lectura
Karla Nevarez3. La Chimenea IlusoriaEn una gélida Nochebuena Martin y Briselda rondaban los límites de un viejo barrio. Buscando el lugar donde pasar éstas cálidas fechas. Encontraron una linda casa llena de lucecitas bonitas en el techo, con un pino grande y frondoso bellamente decorado en su interior, una mesa maravillosa con las más finas vituallas vistas por sus ojos y una crepitante y cálida chimenea ardiendo.Certamen• 2 minutos de lectura
Karla Nevarez4. Dulce NavidadLa víspera de Navidad avecinante convertía a todos los niños en miel de abejas para el oso, esa miel que era lamida de la cuchara, mordisqueada desde su penca color carne, esa miel que a cada paso de ser engullida gritaba y lloraba.Certamen• 1 minutos de lectura
Error 4045. Navidad a la DerivaEn medio de la nada, viendo el manto lácteo, flota sin rumbo y ya casi sin aire en sus pulmones.Certamen• 1 minutos de lectura
Error 4046. El Hijo del CarniceroHabía llegado la nieve al fin. El frio se colaba por mis huesos y escapa por mi boca. Los fríos vientos del norte derriban los males y acercan a las familias. Y hace falta, es necesario cuando la hambruna ataca. Los cultivos mueren y los graneros se vacían, poco a poco, pero constante. Los animales sufren también, caen por montones. Pero por suerte, y perdón por decirlo de este modo, las enfermedades también se alzan y pululan entre las calles. Desde el resfriado más leve hasta la tisis más fuerte debe ser tratada por nosotros: los médicos. En medio del desfile de sombras nocturnas los laudes, panderetas y flautas suenan anunciando nuestra llegada. Pasos firmes, máscaras extrañas y sombreros de copa de adornan a cada médico. Yo soy un doctor domiciliar, voy a las casas de los enfermos que ya no pueden moverse, que apenas pueden respirar, a los que la vida se les escapa en cada latido de su débil corazón. Al principio es difícil ver a los familiares llorar, maldecir y al enfermo morir; pero uno se termina acostumbrando. Esa Navidad me encargaron la casa del carnicero, ya que su pequeño hijo de 8 ha enfermado de una fuerte gripa, con calambres y malestar. Me dirigí a la casa, ya adornada para la festividad. Los cerdos estaban flacos y desgastados. Algunos dormían, pero estaba seguro de que había uno muerto. Toqué la puerta solamente. Pasados pocos minutos un hombre alto y fornido me abrió, tenía rumores de sangre seca manchando su delantal blanco. Llevaba una cornamenta puesta, parecía hecha de madera barata.Certamen• 5 minutos de lectura
Sebastián Mansilla7. La Tan Ansiada Cena en FamiliaUna sonrisa sincera se acomodaba en su rostro. Su corazón latía completamente descontrolado, mientras miraba esa vieja puerta recordaba con nostalgia lo difícil que había sido. Por fin había logrado construir su vida. Una hermosa esposa, hijos adorables y buenos amigos. Traía regalos para todos. Abrió la puerta del sótano y bajó las escaleras.Certamen• 1 minutos de lectura
Sebastián Mansilla8. La Llegada de Papá Noel—¡José! —Gritó la madre a su hijo —¡Mirá hijo, te está buscando Papá Noel! ¡Ven a recibirlo!Certamen• 1 minutos de lectura
Sebastián Mansilla9. La Noche Estrellada—Hija, ya está pasando la estrella fugaz, pedile un deseo. —Deseo que para la próxima navidad pueda ver a Santa Claus, otra estrella fugaz y... a mi mamá también.Certamen• 1 minutos de lectura
Sebastián Mansilla10. Truco—Mirá, tenés que elegir entre estos dos regalos. El otro lo guardamos para el año que viene.Certamen• 1 minutos de lectura
Sebastián Mansilla11. Navidad con Amigos—¡Ey, bienvenido a la cena de Navidad! Gracias por venir. —Gracias a ti, por invitarme. ¿Ya están en camino los amigos de los que me hablaste? —Ya están aquí. —¿Dónde? —Atrás... ah mira, ahí vienen —dijo señalando a sus perros—mis amigos.Certamen• 1 minutos de lectura
Sebastián Mansilla12. Navidad, Felicidad, Realidad, SoledadSentado en su sillón, bajo la luz de la luna, los fuegos artificiales, se reflejan en sus ojos.Certamen• 1 minutos de lectura
Sebastián Mansilla13. El Regalo Delator—¡Amor, este tiene tu nombre! —¿Ajá? ¿De quién es? —No sé, no dice nada. —Bueno, habrá que averiguarlo. Dámelo, voy a abrirlo. —dice el hombre, tomando la caja y rompiendo el papel con entusiasmo.Certamen• 1 minutos de lectura
Andyvargom14. Espíritu NavideñoEl abogado siempre solía pasar las Navidades en Nueva York. No celebraba una mierda, pero aprovechaba todas las ofertas del Black Friday y también iba a Wall Street a aprovechar los negocios financieros. Para él la Navidad era una festividad para la gente de clase alta, que se permitía a sí misma explotar todos los recursos y lujos que tenían, disfrutando del mundo capitalista en el que vivían.Certamen• 7 minutos de lectura