Hace cinco siglos, un meteorito cayó cerca de la ciudad de Ensisheim, en el Alto Rin. Para que el cielo no volviera a llevárselo lo ataron con cadenas al muro de la iglesia. Un hábil artesano grabó en él estas palabras: «a propósito de esta piedra, son numerosos los que saben mucho, todos saben algo, pero nadie sabe lo suficiente».