Nadie conoce bien cómo se inició. La primera noticia se conoció un jueves, pero eso no demuestra nada: las cosas pudieron empezar días o semanas antes de aquel jueves de diciembre, cuando el mayorista de cigarrillos y el vendedor de diarios de la estación dijeron que volvían los soldados y que esa mañana de comienzos de verano, ellos mismos, juntos, habían visto con sus propios ojos a Diego Uriarte bajando del tren que lleva los tarros de los tambos y trae los diarios del día anterior y los paquetes con los pedidos de los comerciantes.