La tarjeta postal llegó una mañana invernal del 14 de enero. Iba dirigida a Eloísa Laffitte, anterior inquilino del departamento 3-C del edificio marcado con el número 238 de la calle Eugenio Sue. La tarjeta postal resaltaba en el buzón de correspondencia porque lucía un toque antiguo: dos niños rubios, de mejillas abultadas y sonrosadas, señalaban hacia el cielo, a través de una ventana escarchada con nieve, a un trineo que cabalgaba a la estrella más grande y brillante de todas. Al lado de los niños sobresalía un árbol de navidad cargado de esferas y moños rojos.