Los nómadas y los vagabundos dejan símbolos en los pilares de los portones, en los árboles y en las puertas para avisar a sus compañeros de la clase de gente que vive en las casas y granjas por las que pasan en el curso de sus viajes. Yo creo que los gatos dejan también sus propios símbolos; ¿cómo se explica, si no, que durante el año aparezcan tantos gatos —hambrientos, llenos de pulgas y abandonados— a la puerta de nuestra casa?