Julieta y Nacho siempre fueron dos optimistas patológicos. Novios desde cuarto año del Nacional, siguen pasándose la vida emprendiendo negocios que generalmente terminan mal. Pero jamás se dan por vencidos. Viven juntos, sostienen el pretexto pueril de que no hacen falta papeles para el amor, y obviamente suelen tener el resto de su vida tapizada de papeles legales, fundamentalmente deudas. Así y todo, son felices.