Ricardo Civile tenía dos pasiones: el metal pesado y la cocaína. Era cantante y guitarrista de la banda “Némesis” que había fundado junto a tres amigos de Parque Avellaneda, su barrio. Francisco Soto en batería, Nicolás Scarcella en el bajo y Germán Vinardi en la primera guitarra. La banda, de poco éxito más allá de los círculos metaleros, era una excusa para salir de joda más que un proyecto musical serio. Sin embargo, el poco renombre que habían conseguido les alcanzó para tocar en la fecha más importante del año. Un grupo filo nazi con sede en Río Gallegos había organizado un festival para conmemorar el 2 de Abril y la Guerra de Malvinas. La banda aceptó la invitación, no antes sin algunos conflictos dado que Civile había insistido que en esa fecha era imposible viajar porque tenía un compromiso con su grupo de la “Escuela Científica Basilio” al cual asistía todas las semanas. Sus amigos no podían creer que el cantante estuviese metido en ese tipo de historias, pero Civile sostenía que le ayudaba a tener su consumo de cocaína bajo control. Al resto de la banda esto le parecía un absurdo ya que Civile era, por lejos, el que más falopa tomaba de todos.