Huellas..., huellas..., las huellas de un muerto. ¡Qué espantosos me parecen mientras caen ante mí! Recorren el largo pasillo de arriba abajo, y las sigo. Caen esos pasos sobrenaturales, pit pat, y debajo de ellos se materializa esa horrenda impresión. Puedo verla crecer sobre el mármol, húmeda y escalofriante.