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Logo de 'La Cuentoneta'La Cuentoneta

3 obras

2. La Ventana Cerrada

En 1830, solo a unas cuantas millas de distancia de lo que es ahora la gran ciudad de Cincinati, se extiende un bosque inmenso y casi intacto. La región fue escasamente habitada por gente de la frontera, espíritus inquietos que no en poco tiempo levantaban casas relativamente habitables en medio de la soledad y alcanzaban un grado de prosperidad que hoy llamaríamos indigencia para después, impelidos por algún misterioso impulso de su naturaleza, abandonarlo todo y avanzar más hacia el oeste, para encontrar allí nuevos peligros y privaciones en su esfuerzo por recuperar las exiguas comodidades a las que habían renunciado de manera voluntaria. Muchos ya habían abandonado la región para irse a lugares más remotos, pero entre los que aún quedaban había uno que pertenecía a aquellos que llegaron primero. Vivía solo en una cabaña de troncos rodeada completamente por el inmenso bosque, con una lobreguez y un silencio de los que él parecía formar parte, pues ninguno lo había visto sonreír ni pronunciar una palabra innecesaria. Sus sencillas necesidades las cubría vendiendo pieles de animales salvajes en el pueblo del río, pues no cultivaba ni una sola cosa en esa tierra que, de ser necesario, él podría haber reclamado como propia por derecho de posesión pacífica. Había evidencias de “mejoras”: algunos acres del terreno circundante a la casa habían sido despejados de árboles, cuyos troncos quedaban medio ocultos por los nuevos brotes que surgían para reparar la destrucción llevada a cabo por el hacha. Aparentemente, el entusiasmo de aquel hombre por la agricultura se había extinguido con una débil llama, expirando en cenizas de expiación.

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