El blanco y polvoriento camino se desviaba de la carretera general del estado atravesando los espaciados pinos. En el camino no se notaban marcas de neumáticos; sin embargo, cuando Malcolm introdujo el coche por él, observó huellas de pezuñas de perros o tal vez un perro, por el centro del mismo, que se dirigían hacia el edificio que se alzaba en la intersección de los caminos y que era depósito general y estación de gasolina al mismo tiempo.